jueves, 27 de junio de 2013

SAN PEDRO ALCÁNTARA

Nuestros lectores nos lo ponen difícil, porque San Pedro Alcántara daría para una sección entera del blog en vez de una entrada.
Para empezar la época: nació en 1499 y fue contemporáneo de Santa Teresa, San Juan de la Cruz, San Ignacio… Esto va por movimientos, como la generación del 27 o el Pop Art, te toca la época de los santos y salen como champiñones. Pero claro, la competencia era dura y tuvo que hacer filigranas para destacar. Un aspecto llamativo de la vida de los santos y santas es que siempre se insiste en que eran guapos y simpáticos y, pese a tener muchos pretendientes y éxitos, eligieron el camino de la santidad. Luego será que las pinturas desmerecen, pero yo no veo mucho adonis en el santoral. La descripción que se da de San Pedro es esta: San Pedro fue hombre de mediana estatura, bien parecido y proporcionado en todos sus miembros, varonilmente gracioso en el rostro, afable y cortés en la conversación, nunca demasiada; de exquisito trato social. Su memoria fue extraordinaria, llegando a dominar toda la Biblia; ingenio agudo; inteligencia despejadísima y una voluntad férrea ante la cual no existían los imposibles y que hermanaba perfectamente con una extrema sensibilidad y ternura hacia los dolores del prójimo.

Bueno, este dechado de virtudes se hizo franciscano y, no contento con levitar sobre los árboles, andar sobre las aguas y otros prodigios que le colocaban muy bien, incluso para el ranking de la época, le dio por mortificarse. Pero no un poquito en plan cilicio y tal, no, comía un día de cada tres, dormía en un cubículo donde no cabía ni tumbado ni de pie, se flagelaba… No hay más que ver la pintura adjunta. Hasta a los de su época les parecía que se le había ido un poco la pinza. Santa Teresa, que era muy buena persona, le disculpaba diciendo que las locuras de San Pedro era consecuencia del amor. Yo soy una mona objetiva y no me pronuncio, pero creo que hoy en día los compañeros del convento le hubieran echado unas gotitas de Haloperidol en el café (caso de que tomara).

2 comentarios:

  1. Muchas gracias por la reseña! Cuando queráis estáis invitadas a conocer El Palancar (convento especial para San Pedro y pintoresco dondelos haya). Y San Pedro de Los Majarretes, donde el convento en el que vivió San Pedro es hoy un fantástico restaurante y hotel rural. Saludos!

    ResponderEliminar
  2. ¡Si San Pedro se levantara de su tumba y viera un fantástico restaurante en su convento! Creo que volvería a morir de inmediato. Los placeres le eran algo ajeno.

    ResponderEliminar

Comments system

Disqus Shortname