lunes, 25 de noviembre de 2013

UN CADÁVER ENTRE PLATO Y PLATO

Este es el libro que compré en Negra y Criminal la semana pasada. Ya he dicho alguna vez que me gusta mucho que se coma en los libros y en las películas, me parece que aporta mucho colorido a lo que cuentan y te hace ver mejor cómo son los personajes.Un día tengo que hacer una entrada "novela negra y comida" porque, desde las exquisiteces que comía Nero Wolf (que también tiene una novela de cocineros asesinados, Demasiados cocineros ), a la bazofia que come Kinsey Millhone o Wallander, sin olvidar las ganas de comer que dan todas las novelas de Carvalho, Montalbano o Brunetti, es un tema apasionante.
Pues en esta novela la comida es el tema central. Grandes chefs, críticos gastronómicos, industrias que buscan la piedra filosofal de la alimentación que convierta hasta la pizza de Casa Tarradellas en oro.
El protagonista es un cocinero de Luxemburgo (aunque tengo que aclarar que su restaurante no da mucha envidia, todo son estofados de ternera con potaje de cebollas, sopas de judías y panceta y cosas que solo comería en caso de hambruna). Además de la intriga policíaca, es interesante asomarse al mundo de la alta cocina, que parece muy complejo y lleno de envidias e intrigas.
A las monas gourmets nos ha gustado.

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