domingo, 9 de febrero de 2014

MONAS EN NAVARRA

A veces las monas necesitamos un retiro espiritual porque llevamos una vida muy estresada. Además, una vez leí que Carmen Martín Gaite se retiraba unos días al Ritz para acabar sus novelas y pensé: yo, igual. Una vez consultadas las tarifas del Ritz, opté por la línea "hoteles con encanto" porque no hay que ser ostentoso y acabé Muerte entre las pieles en uno del Baztan. Ahora quería empezar la siguiente, Muerte entre las estrellas, y elegí el hotel Villa Clementina, en Murillo de Lónguida.

Esteban Lancil, el indiano
Villa Clementina en todo su esplendor





















Esteban Lancil fue el típico indiano que se fue a Cuba. No sé cuánto se enriqueció allí, pero al volver le tocó la lotería en Vilanova i la Geltrú (pueblo al que hizo generosas donaciones) y entonces  construyó Villa Clemnentina.
La casa es preciosa y los descendientes del indiano han montado un hotel con encanto.


Detalle del techo

Perchero de Estebán
Son muy amables, es un sitio muy tranquilo y, además de empezar la novela, hemos estado muy a gusto. Pero....
 ¿Quién demonios hizo la reforma? Ya os dije cuando estuve en Sicilia que había desperdiciado una carrera como decoradora de hoteles, pues me reafirmo. Tienen toda una teoría acerca de que querían que se viera la diferencia entre lo antiguo y lo nuevo, que no querían imitar el estilo primitivo de la casa. Hasta ahí se lo compramos. Pero, ¡por los clavos de Cristo! ¿hacía falta pintar las paredes de esmalte brillante color chocolate? ¿dónde compraron esos módulos de silloncito? ¿En Muebles Arminza, la casa que más barato vende? Y ¿qué cuernos hace la bañera en medio de la habitación? ¿Creen que soy Kitty, la reina del saloon?¿Las puertas del baño han de ser transparentes? Un poco de intimidad nunca ha hecho daño a los fines de semana románticos. Yo creo sinceramente que el decorador debería ser llevado ante la justicia, junto a la Infanta Cristina y casi todo el PP. Ese hombre o mujer ha hecho mucho daño y, si está libre, seguirá su camino de maldad.




Vista desde el comedor
Escalera
Detalle de puerta

Para que veáis que no miento, fotos de la intervención decorativa. Maldad en estado puro.


Ahora escribo, ahora me baño

Silloncitos horripendos












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