jueves, 28 de agosto de 2014

EN DÍAS DE NIEVE

Una cosa buena tenemos las monas: no somos envidiosas. Somos perezosas, frívolas, superficiales e incultas, pero envidiosas, no. Eso nos salva ( y el saber nadar) pero, si lo fuéramos, en este momento estaríamos completamente verdes. Hay muchos libros que nos gustan, pero nos parecen del género "escritores", como si fueran otra especie. Pero Blanca Bettschen es, aparentemente, un ser humano como yo; ha ido a la Escuela de escritores como yo (bueno, no, con mucho más aprovechamiento, está claro); tenemos una amiga común y pertenece al llamado Colectivo extrañamiento, formado por un grupo de alumnos de la escuela que escriben, leen y comentan como tantos mortales. Por lo visto ella, hasta ahora, escribía relato. Esta es su primera novela y me ha parecido buenísima. Ya quisiera yo que mi vigésimo quinta novela tuviera esta calidad, pero está claro que nos movemos en distintas órbitas. Esos personajes cotidianos y extraños, ese lenguaje exquisito y preciso, esa historia triste sin aspavientos me han impresionado. Os puedo contar de qué va, aunque no es lo más importante.Dos personajes con un duelo pendiente se encuentran. Son un viudo que pasea las cenizas de su perro y una chica que se pinta las cejas como sus actrices favoritas y busca un amor perdido. Es muy cortita y fácil de leer, pero conmovedora. Las monas nos quitamos el sombrero ante este nuevo talento y le damos

4 comentarios:

  1. Pues hacéis muy bien en no ser envidiosas, pero tampoco os hagáis de menos, monas mías!

    Gracias por la recomendación!

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    1. Si es puro realismo, loque, no es humildad. Que el día que escriba algo estupendo me tendréis que aguantar!

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  2. Tomo nota. Gracias mona!! Que poco nos queda para vernos entre el glamour!!!

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  3. Estoy intentando adelgazar a marchas forzadas para caber en los vestidos de lentejuelas!

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