domingo, 18 de enero de 2015

CIUTAT MORTA

 
Dirección: Xapo Ortega y Xavier Artigas.  

'Ciutat Morta' ha sido el documental más destacado de 2014. Es estéril etiquetarlo como el mejor documental. Probablemente no habrá sido el más visto, pero sí el que más ha pegado. Hasta el extremo de haber sido censurado justo antes de su emisión en TV3. Los censores, en este caso judiciales, deberían saber ya que en estos tiempos la tijera provoca el efecto contrario al perseguido, es decir: es la mejor promoción. Y si no, que se lo digan a Víctor Moreno y su 'Edificio España'. 'Ciutat Morta' se suma al documental 'Rocío', ambos contienen imágenes y sonidos que el Estado no quiere que veas ni oigas. Son nombres y apellidos. Dos casos muy diferentes y a la vez, muy parecidos. 'Ciutat Morta' denuncia un caso concreto, no se va por las ramas. Ese es uno de sus puntos fuertes. Centrándose en los acusados y más tarde condenados por el caso 4-F, consigue una radiografía espeluznante de nuestras instituciones. De todas, no salva a ninguna: gobiernos, cuerpos policiales, medios de comunicación… Cinematográficamente aparenta no tener mucho y lo tiene todo: tiene las ganas de ser contada detrás de cada fotograma, es todo lo que necesita cualquier película. Es más que un documental, más que un homenaje, más que una denuncia, es una necesidad que se expande en todas direcciones. De ahí su importancia. Si no fuese 'Ciutat Morta' alguien tendría que decirlo. La película deja una incómoda sensación a quien la ve de que le ha desvelado, durante un par de horas, cómo funciona el sistema; ahí es nada. Lo peor es que intuimos que en todas partes debe de pasar algo muy parecido y nadie nos atrevemos a mirar. 'Ciutat Morta' sí se ha atrevido. 


2 comentarios:

  1. Tu reseña me ha dejado ganas de saber más de la película y del tema, aunque al mismo tiempo me dan ganas de pasar de todo este horror.

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  2. Gracias. Te animo a ver la película, esa era la intención de la reseña. No es una película bucólica, remueve las tripas, pero ya he escrito que es necesaria, muy necesaria. Por supuesto que negarse a ver Ciutat Morta no convierte a nadie en cómplice del lo que denuncia, ni muchísimo menos, pero verla sí te hace sentir una pequeña parte de la solución; es uno de los puntos fuertes de la película.

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