lunes, 19 de octubre de 2015

LA ÚLTIMA LLAMADA

Esta es la segunda novela que leo de esta autora. Antes fue La mujer que no bajó del avión y ya os dije que pensaba seguirle la pista. Sus novelas se presentan como de género negro, pero no me parece claro que se las pueda denominar  así. O no solo. Sí, hay alguien que muere o que ha desaparecido, pero lo que nos engancha no es la caza del asesino, sino el entorno de la víctima, la historia de los personajes, aspectos mucho más íntimos y profundos de los que suele mostrar el género. En esta novela Noemí, una joven que acaba de examinarse de selectividad, desaparece una noche de junio sin que vuelva a saberse de ella. Nos metemos en la casa de una familia destrozada por el dolor, donde cada uno recurre a lo que puede para seguir adelante. La madre a las pastillas; el padre al alcohol y al intento desesperado de saber qué pasó, si está viva o muerta, acude a detectives y a mediums, todo vale por su hija; la hermana intenta usar la razón y buscar una manera de salir de la tristeza. Todo esto en una Barcelona que no es la de los turistas, las fotos y las postales. Barrios donde la gente trabaja en precario o está en paro, donde hay desahucios y la vida no es fácil ni bonita. Igual que en la novela anterior había un cuaderno que el protagonista leía, aquí aparece un libro que lee la hermana de la desparecida. Una historia dentro de la historia que me ha encantado. Quisiera poder leer esas memorias. Estoy esforzándome en buscar un símil que no sean las matrioskas (que rabia me dan, oye) para esto de contar una historia dentro de otra, pero no se me ocurre nada bonito ¿un huevo kinder? ¿Las mil y una noches? Abandono, pero es algo que Empar Fernández hace muy bien. Ahora buscaré alguna del inspector Escalona que ha escrito en colaboración con Pablo Bonell. Ya os contaré.

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