martes, 30 de junio de 2015

UNA SEGUNDA MADRE

Dirección: Anna Muylaert

Intérpretes: Regina Casé, Camila Márdila, Karine Teles, Lourenço Mutarelli, Michel Joelsas, Helena Albergaria, Antonio Abujamra

Fuimos a ver esta película con muchas ganas. La crítica la pone muy bien, somos parte del movimiento "ponga un director brasileño en su vida" (como demuestran esta entrada y esta)y, además, las monas somos de izquierdas y simpatizamos con los que comparten nuestra forma de ver el mundo (ya sabéis que la imparcialidad no es lo nuestro). Pues, a pesar de todo, nos defraudó. Cuenta la historia de una mujer, Val, que trabaja de criada interna para una familia rica de Sao Paulo. Val ha volcado todo su amor en Fabiño, el hijo de la casa, de edad parecida a la de la hija que tuvo que dejar atrás para sacar a su familia adelante. Pero el orden establecido se trastoca cuando su hija llega a Sao Paulo para estudiar. Reginá Casé borda su papel y el resto de actores están bien. La historia es correcta pero muy previsible,los del servicio son buenos y los señores egoístas, el mal perece y el bien prevalece. Qué queréis, para mí, "super-sin-más". 

domingo, 28 de junio de 2015

BRUMA NEGRA

Foto de grupo negra y brumosa
Ayer tuve la suerte de estar en Plentzia en los encuentros literarios Bruma negra. Una iniciativa impulsada por Juan Mari Barasorda que reúne a escritores, aficionados, autores de género negro visual y ¡hasta ofrece un concierto de rock!
Llegué justo a tiempo para la presentación de Gonzalo Garrido de su novela Las flores de Baudelaire. El autor tiene un blog y estoy deseando leer la novela que tiene muy buena pinta.
Luego tuvimos la mesa Escritores criminales de costa en la fue un privilegio compartir debate con autores como Nieves Abarca (Martyrium, El hombre de la máscara de espejos), Mikel Santiago cuya novela El mal camino comenté hace poco y Empar Fernández que entre otras ha escrito La mujer que no bajó del avión, también comentada en el blog. Moderó la mesa Xavier Borrell, periodista y escritor.
Me he traído muchos deberes para casa: leer novelas de Nieves Abarca, Gonzalo Garrido, Noelia Lorenzo, Nacho Cabana, seguir Calibre 38 estar atenta al blog Cruce de cables de José Andrés Espelt y conseguir hacerme amiga de todos ellos, de Jokin Ibáñez, Ricardo Bosque.... ¡ y de los que me perdí por no estar todo el fin de semana! ¡No me va a quedar tiempo para escribir!

jueves, 25 de junio de 2015

UN POQUITO DE AUTOBOMBO

Ruth y yo en la presentación

Ya sé que está feo hablar bien de una misma. Por eso yo, que soy muy astuta, decidí que la presentación de Las pequeñas mentiras en Tipos infames me la hiciera mi amiga Ruth Bozal. No solo es buena amiga y me quiere, sino que además escribe muy bien y sabía que diría algo bueno y bonito. Me gustó tanto lo que dijo que os lo quiero enseñar (aunque quede una entrada de autobombo escandaloso).

PRESENTACIÓN DE “LAS PEQUEÑAS MENTIRAS”
Cuando la gente se entera de que escribes es bastante habitual que te pregunten sobre qué te aporta escribir. Son muchas cosas, por ejemplo, escribir hace que tus lecturas sean más detalladas, como cuando intentas enseñarle algo a otra persona, y eres tú quien de pronto lo ve clarísimo. O consigue que vayas por la calle con los ojos más abiertos a la gente, los espacios y las situaciones. Por no hablar de lo bien que sienta tener acompañantes imaginarios cuando sales a correr. Sin embargo yo siempre respondo que lo que más me ha aportado es gente interesante: real y ficticia.
Eso me pasó con Laura. Nos conocimos escribiendo y sin ponernos cara, porque era por Internet, pero enseguida sintonizamos. Luego vimos fotos, por fin un encuentro real y tras ella todo su mundo: Julio, Carmen y Luis, las súper cuñadas y suegra, el resto de la familia, los amigos, Inés (para quien no la conozca, es una chica cursi que vive en la Barcelona de mediados del siglo XX), la casa inquieta (inédita pero recientemente plagiada), el Niu de mones (recomendaciones literarias y cinematográficas 100% fiables) y, desde luego, Carmen Arregui, protagonista de Las pequeñas mentiras.
Carmen no es una detective al uso. Para empezar es ertzaina, no policía, ni detective privado, ni escritora de novela negra. Es un personaje moderno, desde el punto de vista de que es una buena observadora, que enlaza datos y reacciones de los implicados, de una manera pausada, con errores puntuales y conocimientos previos, pero sin las deducciones semidivinas de los detectives clásicos como Sherlock Holmes o la Srta Marple. Tiene un código moral más elevado que muchos de los protagonistas más famosos. No recurriría, como Sam Spade al engaño premeditado en busca de una confesión, sin embargo tampoco peca del idealismo de los decimonónicos donde el bien siempre triunfa. Es una mujer práctica, en su trabajo y en su vida. La imagino en Montecarlo, rodeada de casinos y tiendas de lujo, preguntándose: “¿Y esta gente donde comprará una libreta para apuntar la lista de la compra?” Le gusta que las buenas personas y lo correcto primen, pero sabe que no siempre es posible y combina la justicia con la realidad.
Ni Carmen ni Laura son donostiarras de nacimiento (aunque una naciera a 50 kms y la otra a 500), pero lo son de corazón. Leo: “…consideraba San Sebastián su ciudad y estaba casi tan orgullosa de ella como de sus hijos. Le encantaba enseñarla a amigos que venían de vacaciones, como si ella hubiera contribuido a conseguir esa belleza”. Y es verdad, contribuyen. Laura porque embellece todo con su presencia y alegría y a través de Carmen refleja un San Sebastián libre de muchos prejuicios para los que no viven allí. Pongamos como ejemplo que el asesinato de una mujer rica sucedido en San Sebastián no se torna rápidamente en un atentado etarra.
Laura siempre ha sabido crear ambientes, aprovecha los lugares que conoce, y hace que Carmen Arregui se mueva por un San Sebastián de día laborable, como hace Mma Ramotswe (Primera agencia de mujeres detectives de Botswana, que me descubrió Laura) por Gaborone, mezclando sus hábitos rutinarios con la indagación del crimen. Y aunque Laura no usa el tono caricaturesco de Alexander McCall Smith, si tiene la misma habilidad al combinar las tramas cotidianas de su vida doméstica con la excepcionalidad del asesinato de una mujer conocida. El taller de costura de Vestidos de novia (su novela anterior) parece auténtico, rápidamente te introduce en su ambiente, sus texturas, olores, y rangos profesionales. Se aprecia que proviene del recuerdo de uno que realmente existió. Con unas cuantas páginas más, el lector podría haberse movido entre los cajones, sacando de cada uno el material preciso para el modelo que se estuviera confeccionando. No es casualidad que Las pequeñas Mentiras esté ambientada en una peletería. Laura trabajó en una hace años. 
Esa capacidad de plasmar la realidad en una trama ficticia es la que ahora ha conseguido llevar a los personajes. Podríamos ser cualquiera de nosotros, con nuestras rutinas y nuestras neuras, deseos, aficiones y desagrados. Virtudes y defectos propios o ajenos, que también Carmen tiene que capear, cuando un compañero la saca de quicio o un profesor obtuso carga la tintas sobre su hijo.
Carmen, como Laura, es una mujer muy sensata con ocurrencias que se salen de lo común, aunque una vez las dice nos parece que cualquiera podría haberse dado cuenta. No es así. Hay que estar atento, tener las cosas claras y el ánimo receptivo.
Hace unos días me contaron una anécdota: Una mujer se maquilla en un parque. Se le acerca una niña: ¿Qué haces? Me pinto los ojos, como hará tu mamá. No, mi mamá ya tiene.
Eso es lo que Laura hace. Nos recuerda que el día a día es muy interesante. Una de las cosas que más me gusta de “Las pequeñas mentiras” es que para Carmen Arregui ser ertzaina no es una forma de vida, sino un trabajo. De la misma manera que Laura es enfermera. Ser ertzaina es un trabajo que le gusta, sin duda, aunque ella quería ser bombera. Es un trabajo que le ocupa mucho tiempo. Y lo hace muy bien (todo lo dicho va por las dos, salvo lo de bombera).  Pero un trabajo. Y aunque el foco de la novela se centre en esa faceta de su vida, vemos lo importante que son también para ella otras muchas cosas, como la familia. A diferencia de la mayoría de los protagonistas de novela negra, ya sea tipo Carvalho, de novias putas y amores perdidos o tipo Wallander (o cualquier nórdico) y sus terribles relaciones paterno-filiales, Carmen Arregui tiene una familia feliz, de esas que tan poco interesantes le parecían a Tolstoi. Con sus movidas internas, el cuñado mal avenido, la madre enferma y el hijo respondón. Pero esencialmente feliz. De quien irremediablemente te enamoras es de Mikel, el marido de Carmen. “Siéntate en el sofá que vienes cansada y ya te traigo yo unas aceitunitas y una copa de vino”… todos sospechamos que es la parte de ficción de la novela… ¡Aunque imagino a Julio en esa situación!
Sé que no he hablado de los personajes secundarios de la novela, cosa que me afearía mi amigo Manu Espada, pero no sería justa ensalzando a uno por encima de los demás. No hay un Dr. Watson, como no hay un Moriarty. A quien seguimos es a Carmen y a través de ella tenemos nuestras filias y nuestras fobias. Nos gusta Lucía porque parece sensata y no soportamos a Fuentes que es zafio e inoportuno. Lorena e Iñaki son el equipo de apoyo en la investigación, pero no tienen el protagonismo del doctor,  y a Cristina Sasiaín, la muerta, y su familia les vamos conociendo de a poco. Como novela negra actual, no hay un antagonista claro, en contrapartida a las clásicas. Cualquiera podría ser el asesino, por envidia, celos, abandono, dinero o principios (al fin y al cabo es una “muerte entre las pieles” – título que tenía la novela como borrador)

Espero que vosotros, como yo, estéis deseando saber más de ellos en la siguiente entrega, que también se desarrolla en un entorno que Laura conoce bien, tras muchos años acudiendo puntualmente y unos pocos acreditada. Disfruto desde ya con tan sólo imaginar a Carmen Arregui moviéndose por uno de los iconos de San Sebastián: Su festival de cine.

domingo, 21 de junio de 2015

UN HOTEL EN NINGUNA PARTE

Si esta novela tuviera un sabor sería de vainilla: dulce, optimista y cálida. Si fuera una película sería una comedia romántica pero esta definición, si la aplicas a un libro, suena a que va ser cursi. Y no es el caso. Mónica Gutierrez (conocida por su blog serenedipia) ha escrito una novela divertida, bonita y sí, romántica, pero nada empalagosa. Es una historia contada a través de correos electrónicos de tres de los personajes: Emma a su amiga Anna y Sam y Tristán a su madre.Este año estoy por la novela epistolar, primero  Confesiones de una heredera con demasiado tiempo libre y ahora esta. Es un estilo que no me parece fácil, tengo la sensación de que puede cansar fácilmente, pero eso no pasa en ninguna de las dos. Aquí, el tono diferente que utiliza cada personaje, los trozos de pasado que vas averiguando y los personajes secundarios que aparecen, mantienen el interés y se lee en un suspiro. Emma es una violinista que esta atravesando una crisis personal profunda y para huir de todo acepta un empleo de camarera en un hotel El bosc de les fades durante el invierno. Los propietarios son dos hermanos, Tristán y Sam, que intentan que el negocio salga adelante. También aparecen un cocinero-músico, una camarera y su hija que tienen mucho cariño para compartir, un premio Nobel que no puede escribir y un recepcionista antipático. Es una novela de disfrutar y relajarse, todo lo malo aparece al principio y sabemos que las cosas no pueden sino mejorar. Me ha recordado a Chocolat.  Entran muchas ganas de veranear en El bosc de las fades, no sé por qué no lo construye alguien.

miércoles, 10 de junio de 2015

EL MAL CAMINO

Últimamente no hago más que descubrir autores y autores. Me siento Magallanes. Cuando era pequeña, mi padre me decía que todo lo que yo estudiaba cabía en la cáscara de medio cacahuete. A mí me daba mucha rabia, pero empiezo a pensar que el hombre tenía razón, porque lo que sé de novela negra cabe en una cáscara de pipa. No tenía ni idea de quién era Mikel Santiago y elegí su novela porque leí una comparación con Stephen King (autor que he descubierto hace poco, en este caso por prejuicios). El mal camino es un thriller en toda regla. Es más, estoy esperando a ver cuánto tardan en hacer la película. Veo a Jude Law de protagonista.
La historia transcurre en la Provenza, en un paraje idílico donde está pasando un año un famoso escritor con su mujer y su hija para resolver algunos problemas familiares. Los problemas comienzan cuando se muda cerca de su casa un cantante de rock amigo de la niñez del protagonista. Una noche en que los amigos salen de cena y beben, el cantante atropella a un hombre y asustado se da a la fuga. Lo sorprendente es que el cuerpo desaparece. Con este comienzo quedas ya enganchado a la historia y no puedes dejarla. Si os vais de vacaciones, comprad la crema del sol y esta novela. Si no, también, para consolaros.

domingo, 7 de junio de 2015

LA MUJER QUE NO BAJÓ DEL AVIÓN

No conocía  a esta autora lo que, como sabéis, no es de extrañar porque cada año me llevo grandes sorpresas con la concesión del Premio Nobel. Me hablaron de ella y decidí buscar algún libro suyo. Pensaba que era autora de novela negra, y lo debe ser, aunque no es el caso de La mujer que no bajó del avión. La novela arranca con un personaje que espera a que salga su maleta de la cinta de equipajes cuando ya han salido todas y solo una maleta roja anda dando vueltas. Cuando por fin aparece la suya no puede resistir un impulso y se lleva las dos. La historia girará en torno a este personaje y un cuaderno guardado en la otra maleta que nos desvela la historia de su propietaria. El mayor acierto de la novela es su protagonista, un perdedor donde los haya, que tiene la curiosa costumbre de hablar con "propiedad cromática" y que señala el matiz exacto de las cosas. Así, la maleta es rojo burdeos virando a rojo carruaje, o vemos camisas de un negro hollín con letras color retama. La trama te va enganchando, como al protagonista la lectura del cuaderno, y llega un momento en que no puedes soltarla. No conocía a Empar Fernández, pero os aseguro que no le perderé la pista.

miércoles, 3 de junio de 2015

LA CASA DE LAS MINIATURAS

No os lo vais a creer: me han plagiado. Tal cuál. ¿Y quién ha plagiado a una mona desconocida? Pues una escritora joven y guapa que acaba de publicar un best seller. Hace quizás cinco años escribí una novela infantil, La casa inquieta. En ella unos niños se mudan y en su nueva residencia encuentran  una casa de muñecas exacta a la de verdad  en la que se producen misteriosos cambios.
Una novela de la que Jessie Burton nunca ha oído hablar ni ha leído porque no está publicada, pero su casa de las miniaturas arranca con el mismo planteamiento: una mujer recién casada llega a su nuevo domicilio en Amsterdam donde su marido, un rico comerciante, le ofrece como regalo de bodas una réplica de su propia casa en la que también sucederán cambios de los que interesarían vivamente a Iker Jimenez. La novela está ambientada en el siglo XVII y podríamos clasificarla como novela histórica, un poco al estilo de Toti Martínez de Lezea o Matilde Asensi. A mí es un género que no me gusta mucho, pero leí una reseña que la comparaba con El jilguero y La joven de la perla y me llamó la atención. Nada que ver, se lee fácil y tiene un puntito de intriga, pero no me ha acabado de convencer ni el fondo ni la forma. Espero que cuando mi casa inquieta triunfe por el mundo no me demande ella a mí por plagio. Acudiré a mis compas de la Escuela de escritores para que me defiendan.

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