jueves, 10 de noviembre de 2016

COLONIA (JAMONA)

Dirección: Florian Gallenberger

Intérpretes: Emma Watson, Daniel Brühl, Michael Nyqvist, Richenda Carey, Vicky Krieps, Jeanne Werner, Julian Ovenden, August Zirner, Martin Wuttke, Nicolás Barsoff, Steve Karier, Stefan Merki, Lucila Gandolfo, Johannes Allmayer, Gilles Soeder

A pesar de que esta semana se estrenan nada más y nada menos que 5 comedias, he elegido para escribir una peli que no tiene nada de comedia. Es un rollo tipo Argo. Hechos reales de época. La Chile del 73, esa Chile donde se cortaron de golpe las ilusiones socialistas y democráticas de toda una generación latinoamericana. Donde florecieron lugares como Colonia Dignidad, que mejor no hubiesen existido nunca. Cuesta echar la vista atrás, aunque sea de un pasado reciente, y tomar consciencia de las atrocidades de las que que es capaz el ser humano por culpa de su intolerancia ideológica. Probablemente la miopía del presente no nos deje ver sucesos semejantes que están ocurriendo en nuestros días. La peli es solvente. Si se ve doblada quizá no cante tanto a los chilenos hablando en inglés salvo alguna palabreja en castellano para aparentar. Pero al igual que ocurría con Argo, en una historia sobre política, la dimensión política de esta película (dimensión que siempre existe) es muy pobre. Es como si hubiesen intentado pasar de puntillas por ella. Los hechos reales que narra están más cerca del fantástico y del terror que del realismo. Y, sí, son muy sorprendentes y poderosos, no dudo de que sean verdad, pero el maniqueísmo con el que trata al personaje malo, malísimo, y los protas listos, listísimos, provocan un incómodo efecto de rechazo, de antipatía. Orson Welles decía que a los malos de las películas hay que darles argumentos, y en esta, les han dado muy pocos. Eso, y la pretensión de no pringarse políticamente, me llevan a otorgar a esta peli la misma mona-puntuación que a las últimas comedias que me han hecho sufrir más que reír.

2 comentarios:

  1. Pues fíjate que a mí que no entre en harina con el tema política, sino que lo tome como punto de partida para hablar de otras coas, visto así, desde fuera, no me parecía mal. Como que podía dar cierto juego.
    Pero esos maniqueísmos tipo Sergi López en "El laberinto del fauno", me ponen de los nervios.

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  2. La dimensión política siempre está presente, aunque sea por omisión. Quien calla, otorga. Lo que me recuerda el chiste: mi mujer no otorga nunca.

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