domingo, 13 de agosto de 2017

CRÓNICAS CUBANAS 1 (MONA JACINTA)

Las monas viajamos. Siempre que podemos. Y este año, Pseudomona y yo nos hemos puesto el mundo por montera y nos hemos ido a Cuba. La experiencia ha sido fantástica aunque no pudo empezar peor.
El Malecón
Había comprado los billetes por una de esas páginas de internet que no sabes ni dónde compras, en mi afán por encontrar la mejor oferta. No me di cuenta de que, por error, en el billete figuraba como Laura Gea, sin el Balagué delante. Al llegar a Bilbao me dijeron que ellos no podían arreglarlo y que hablara con quien me vendió el billete. Lo que viene siendo: reclame al maestro armero. Llamé a unos teléfonos que no contestaban, conseguí que me dejaran volar hasta Madrid y mareé a mi cuñada para que intentara conseguir por correo o como fuera que me resolvieran el asunto. Las simpáticas señoritas de Iberia me habían dicho que otro billete costaría 2500€. El vuelo Bilbao-Madrid me lo pasé fatal pensando en las posibles opciones: suspender el viaje, que fuera Julio solo, pagar los 2500 euros. Al llegar a Madrid tenía un mensaje de los tiparracos de Flightfinder (¡no viajéis nunca con ellos!) diciendo que la culpa era mía por no haberme fijado y que ellos no podían hacer nada. Por suerte hay ángeles por el mundo, como Daniel de Iberia Madrid que se peleo con los sistemas informáticos durante 45 minutos y consiguió imprimir una tarjeta de embarque con mi nombre. Una vez más se demuestra que lo importante son las personas, no las normas.

Iberia Bilbao-----------0 points
Flightfinder------------0 points
Daniel Madrid----------10 points
Nos dejo muy intrigados el papel de la aduana cubana. Contiene una pregunta imposible de responder:
"Declare si usted o alguno de sus familiares despachó o no equipaje no acompañado en origen?"
¿Cómo contestas con casilla de si/no a esa pregunta? Porque lleva las dos opciones en la pregunta, no queda nada claro que afirmas o niegas. El mundo de la burocracia nunca dejará de sorprendernos.
Afortunadamente, nuestra llegada a nuestro alojamiento, La Casa Blanca, nos puso de mejor humor.
Nuestra casa en La Habana
Es una antigua casa colonial frente al mar, en el Malecón. La han reconstruido tan bien como han podido. Todo está decorado en blanco y con espejos. Tiene una terraza con vistas al mar donde se toman los desayunos y el personal es muy amable. Nos recibieron con unas limonadas heladas y aire acondicionado y nos pareció haber llegado al paraíso.

Estrés matutino

2 comentarios:

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