martes, 30 de abril de 2019

MONAS FARAÓNICAS II

Un ratito de relax
Después de un inicio tan accidentado decidí que me merecía un masaje a bordo. El masajista se llamaba Hassan y nuestra comunicación fue un tanto peculiar porque sus conocimientos de inglés eran parecidos a los míos de árabe. Solo decía "¿good?" "¿Pain?" "¡Relax1". El masaje estuvo bien porque a mí siempre me gustan los masajes, pero creo que la técnica era muy personal suya, bueno, para ser precisos, de su maestro y mentor John Michael, que fue capitán del barco y súper buena persona. Le enseño todo lo que sabe y supervisó durante un mes cada masaje: "Hassan, no good" o "Hassan, very good" según fuera la cosa. Espero que las prácticas fueran con la tripulación, se llega a añadir John Michael a mi masaje y me voy. La verdad es que esto es lo que supongo que me contó, igual me hablaba de las crecidas del Nilo.
Edfú
Me hizo hacer un poco de gimnasia y en un momento me flexionó la rodilla derecha (que tengo mal) y di un grito. Por poco se echa a llorar. ¡Oh, madam, Hassn very bad, no good, sorry, sorry". Casi podía sentir el espíritu de John Michael flotando sobre nosotros.
Edfú
Tuve que mover alegremente la pierna y jurarle que no le guardaba rencor.
Nuestra siguiente visita fue al templo de Edfú, de la dinastía Ptolomea que tardó más de cien años en construirse. Está muy bien conservado y nuestro guía, Osama, nos hizo una visita muy detallada, contando muchas cosas de historia y mitología. Entró un grupo con turbantes blancos que pensé que habían sido presa fácil para un vendedor de turbantes, pero no, eran un grupo de místicos que luego se pusieron a entonar mantras con los ojos cerrados y las manos en los muros, absorbiendo la energía de Osiris o algo. Celebré mucho haber contratado tour laico.

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