viernes, 3 de mayo de 2019

MONAS FARAÓNICAS IV (MONA JACINTA)

Nuestra siguiente visita fue a los templos de Karnak y Luxor. Según nos contaron, Karnak era un estado dentro de Egipto gobernado por los sacerdotes. Incluso el faraón debía ser invitado para asistir. La verdad es que es impresionante. Participaron en su construcción muchos faraones.
Karnak
Entre obras, reformas y ampliaciones la construcción duró 2000 años. También os digo que las tres de la tarde no es buena hora para la visita, pero así son las cosas en un viaje organizado. De allí fuimos al templo de Luxor, donde conviven diversos estilos según los faraones que construyeron, además de una mezquita del siglo X y una iglesia copta.
Karnak
Agotados, llegamos al 












aeropuerto donde nos informaron que nuestro vuelo se retrasaba noventa minutos. El mundo de los aviones esta en nuestra contra. Llegamos tardísmo al hotel Sheraton que es inmenso (farónico, diría yo)lujoso y feo. Está bastante céntrico, aunque el concepto paseo en El Cairo es un oxímoron. Digamos que se trata de una huida a muerte. Los coches van a por ti, los esquivas con gran riesgo para tu vida. Los semáforos están de adorno, les parecen una cosa que aconseja pero no obliga.
Luxor
Luxor






















Después de dormir un rato, fuimos al valle de Giza a ver las pirámides. Me enteré de que Keops, Kefrén y Micerinos eran abuelo, padre e hijo. Las pirámides van decreciendo de tamaño.  

Hay varias teorías: falta de presupuesto, Micerinos era enano o (mi favorita) que hubo una alineación de planetas en esa época que mostraba dos grandes blancos y uno pequeño rojo. Las pirámides de Keops y Kefrén estaban recubiertas de piedra caliza blanca y la de Micerinos es de granito. No sé si es cierto, pero es bonito.
Primera vista de
El Cairo
Keops, Kefrén y Micerinos
Entramos en la de Kefrén que es un poco agobiante y luego fuimos a ver la Esfinge, a la que respondimos rápidamente "el hombre" antes de que preguntara. Pseudomona quería responder "la vaca", pero yo no le dejé y salvamos la vida. Después visitamos una horripenda fábrica de papiro y a partir de ahí, abandonamos al grupo y empezamos nuestro viaje en solitario.
La Esfinge rabiosa
por su derrota


Pseudomona mimetizado
con el ambiente
















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