miércoles, 11 de marzo de 2020

SAN PASCUAL BAILÓN (MONA JACINTA)

Siempre me había imaginado a este santo dando saltos por el convento de alegría de vivir o de arrebatos místicos. La verdad es que tiene un nombre que resulta de lo más atractivo. Por eso ha resultado muy decepcionante enterarme --tras largas investigaciones-- que se llamaba Pascual porque nació el día de Pascua y Bailón ¡porque era el apellido de su padre! Qué chasco, de verdad.
Por lo visto fue un niño tímido y bueno y desde muy joven comenzó a trabajar de pastor. Yo creo que es la derecha si quieres que un hijo sea santo: meterlo a pastor. Entre la cantidad de veces que se les aparece la Virgen (no me extraña, con lo aburridos que estarían los chiquillos, que vieran cualquier cosa). Además, si la alternativa a cuidar ovejas es irse a un convento, hasta yo me hubiera ido. Quieras que no, por sosas que fueran las otras monjas algo más de conversación que el rebaño ya darían. Bueno, que el hombre se hizo franciscano y lo que más me gusta es que sus misiones en el convento fueran ser refitolero y limosnero. ¡Qué maravilla! No sabía que existiera el cargo de refitolero en los conventos, parece que era el que se ocupaba del refectorio, pero yo me lo imagino chafardeando sin parar. Por lo visto también hizo algún milagro: multiplicar panes, sacar agua de una piedra, tener una visión de Jesucristo... Vamos, lo normal. Es el patrón de los congresos eucarísticos (vaya sosada)y de las cocinas y fogones, donde previene los accidentes (mucho más refitolero y bonito).

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