La dama de cachemira


Nunca dejará de sorprenderme mi incultura. Tantos años leyendo novela negra ¡y no había leído nada de Francisco González Ledesma! No tengo perdón de Dios, lo sé, y este arrebato de sinceridad va a llevar a que cualquier aficionado a la novela negra me desprecie, pero prometo enmendarme y leerme sus obras completas a la mayor brevedad.
La novela se sitúa en la Barcelona de los años 80, pero muestra una Barcelona tan triste, cutre y pobre que podría ser de los años 50. Y con todo me resulta una ciudad viva, menos uniformada que la de hoy en día. Probablemente habrán cerrado casi todos los bares y pensiones que aparecen, habrá Mcdonalds o Pans&company en su lugar. Méndez no tendría sitio en la policía de hoy en día y el periodista Amores estaría jubilado. Pero he disfrutado muchísimo con un Paralelo que me recordaba a mi infancia, con un policía que, pese a vivir en unos ambientes sórdidos, no pierde el sentido del humor y un toque de ternura. Qué suerte pensar que me quedan tantas novelas por leer de este autor. Os parecerá que estoy en una época derrochona, pero también a esta le doy.